23 de abril de 2015

Homenaje a Juan García Ponce


Homenaje a Juan García Ponce: Imagen Primera y La noche cincuenta años después

El próximo lunes 27 de abril, dentro del marco de la Feria Internacional del Libro Universitario, se presenta el libro de ensayos Homenaje a Juan García Ponce: Imagen Primera y La noche cincuenta años después, coordinado por Magda Díaz y Morales, México: Colección Voladores, IVEC / Conaculta, 2014. 12:30 horas, en el Salón Ramón Rodríguez del Deportivo OMEGA, Xalapa, Ver.

Lo presentan: Asmara Gay, Alfredo Tenoch Cid Jurado e Isaac Magaña Gcantón. La hermosa portada del libro es del pintor, Sergio Astorga.

1 de marzo de 2015

Consejos de Baudelaire

Después de atravesar victorioso los años salvajes de su juventud y con cierta madurez tanto creativa como emocional, Baudelaire redactó algunas sugerencias para todos aquellos que pretendían la misma suerte del genio francés, convertirse en escritores. En sus “Consejos para los jóvenes literatos”, detalló diez indicaciones directas y concisas, que ofrecía a las nuevas semillas de la creación literaria.

Las sugerencias del poeta francés, a pesar de que fueron tejidas hace siglo y medio, no han agotado su poder de actualidad. Leerlas en una época como la nuestra, en la cual levantas una piedra y encuentras a un joven escritor, es un buen ejercicio para medir los talentos efectivos y no ahogarnos en la esclerosis del despotismo ingenuo, de querer ser recordado por la historia de la literatura universal antes de tiempo.

La primera regla, según Baudelaire, para quienes pretenden iniciar una carrera literaria, es que la inspiración es más un asunto de trabajo constante y disciplinado, que un impulso azaroso de creatividad. No hay éxito fortuito, sino sólo una “una lenta agregación de éxitos moleculares; pero generaciones espontáneas y milagrosas jamás”.

El trabajo paulatino desarrollado a lo largo de los años, es lo único que podría desencadenar logros. Ser un escritor poco leído, o muy leído pero mal juzgado, no es una cuestión de mala suerte, sino más bien de poca dedicación. Lo anterior con sus debidas y concretísimas excepciones.

Otra de las exhortaciones del poeta francés, se centra en las relaciones personales de los escritores jóvenes con su público, con sus lectores y hacia los compañeros del mismo oficio. Baudelaire recomienda no caer en el vicio de los chismes y pugnas sentimentales, que nada aportan al trabajo de escritura. “Algo muy imprudente; es hacerse de un enemigo, sin beneficio ni provecho”. Lo mejor es mantenerse al margen de los conflictos de lavadero que siempre consigna el mundo literario.

El poeta francés, también sugiere no perder el tiempo en demostrar por qué determinado individuo es un imbécil, ya que a los imbéciles lo mejor es ignorarlos. Pero en el caso de que alguien quisiera aclarar que uno es el imbécil, lo mejor será sonreír y sentirse halagado por el esmero de que otro ocupe tanta de su energía en calumniarnos. Hay que combatir las críticas desde las alturas de la inteligencia, evitando rebajarse a la bajeza de las injurias. Porque donde hay agua sucia, más abajo hay lodo y uno podría quedarse.

Baudelaire también da consejos para tener una vida sana, como la de llevar una buena alimentación, “ya que es la única cosa necesaria para los escritores fecundos”. También recomienda no malgastar demasiado tiempo en amantes, ya que podrían ser la perdición de cualquiera. Siempre es mejor poner un freno a la exuberancia de los sentimientos, porque quitan mucha energía, sobre todo cuando se es muy joven.

Otro consejo básico, es que “a pesar del desorden que haya acompañado a veces al genio, lo más importante es no tener acreedores jamás”. Porque las deudas queman la tranquilidad mental de cualquiera, y ésta es sin duda una cualidad esencial para seguir escribiendo. Vivir sin tener que preocuparse por comprometer la pluma para saldar monstruosas deudas, es una exigencia que todo escritor joven habrá de considerar.

Baudelaire no sólo pensó qué cosas habrá de llevar a cabo un joven para convertirse en escritor, sino también cuánto debe cobrar en el momento de ya serlo. Escribir también es un trabajo, entonces, ¿por qué no se ha de exigir un pago por dicha labor?

El poeta francés insta a los jóvenes escritores a no devaluar su talento y cobrar lo justo por sus publicaciones. Porque “la literatura, que es la materia más inapreciable, es ante todo una serie de columnas escritas; y el arquitecto literario, cuyo sólo nombre no es una probabilidad de beneficio, debe vender a cualquier precio”.

"Consejos para jóvenes creadores"
Julieta Lomelí Balver
Milenio, 1.03.2015

28 de febrero de 2015

Arte de amar

Arte de amar
Si quieres sentir la felicidad de amar, olvida tu alma.
 El alma es lo que estropea el amor.
 Sólo en Dios puede encontrar satisfacción, no en otra alma.
 Sólo en Dios, o fuera del mundo.
 Las almas son incomunicables.
 Deja a tu cuerpo entenderse con otro cuerpo,
 porque los cuerpos se entienden, pero las almas no.
Manuel Bandeira.

22 de febrero de 2015

Un poema

El escritor José D. Diez, escribe este poema:
Perdona, mi amor. Tengo que confesarte que ayer me fui de putas. No, no fue porque no estabas y lo necesitaba, ¿me comprendes? No, tampoco fue por disfrutar de la experiencia de estas mujeres, cansado de la rutina. Mucho menos por despecho al ver que tú últimamente me rehuías. Ni porque me atraía transgredir el sagrado principio de fidelidad. Por supuesto que tampoco porque ya no me atraigas; porque estás gorda, los pechos caídos, por tu dentadura postiza inestable, porque no te duchas cuando nos acostamos, porque te huele el aliento, porque casi no tenemos cosas que decirnos... Me fui de putas, mi amor, porque necesitaba que alguien fingiera que me amaba; que se excitara haciendo el amor conmigo, aunque fuese mentira; que no le diera repugnancia mi pene, aunque lo disimulara; que no hiciese alusiones a mi vientre prominente, aunque lo pensara; que no rehuyera mi boca, aunque quisiera; que me encontrara un buen amante, aunque no lo sintiera... Yo, mi amor, necesito de esas mentiras, y tú ni siquiera tienes ganas de mentirme. Por eso me fui de putas, mi amor. Y yo qué sé, por qué no te miento ahora.

15 de enero de 2015

Roland Barthes

Este año se celebra el centenario del nacimiento del semiólogo, crítico, escritor, Roland Barthes. El gran Barthes.

A fuerza de mirar, uno se olvida de que puede ser también objeto de miradas...
 

 

Creación de la Página del Centenario para centralizar la información sobre los diferentes eventos que habrá durante todo el año: LE CENTENAIRE

9 de enero de 2015

Umberto Eco: ¿De qué sirve el profesor?

 
 
¿De qué sirve el profesor?
Umberto Eco

En el alud de artículos sobre el matonismo en la escuela he leído un episodio que, dentro de la esfera de la violencia, no definiría precisamente al máximo de la impertinencia... pero que se trata, sin embargo, de una impertinencia significativa. Relataba que un estudiante, para provocar a un profesor, le había dicho: "Disculpe, pero en la época de Internet, usted, ¿para qué sirve?"

El estudiante decía una verdad a medias, que, entre otros, los mismos profesores dicen desde hace por lo menos veinte años, y es que antes la escuela debía transmitir por cierto formación pero sobre todo nociones, desde las tablas en la primaria, cuál era la capital de Madagascar en la escuela media hasta los hechos de la guerra de los treinta años en la secundaria. Con la aparición, no digo de Internet, sino de la televisión e incluso de la radio, y hasta con la del cine, gran parte de estas nociones empezaron a ser absorbidas por los niños en la esfera de la vida extraescolar.

De pequeño, mi padre no sabía que Hiroshima quedaba en Japón, que existía Guadalcanal, tenía una idea imprecisa de Dresde y sólo sabía de la India lo que había leído en Salgari. Yo, que soy de la época de la guerra, aprendí esas cosas de la radio y las noticias cotidianas, mientras que mis hijos han visto en la televisión los fiordos noruegos, el desierto de Gobi, cómo las abejas polinizan las flores, cómo era un Tyrannosaurus rex y finalmente un niño de hoy lo sabe todo sobre el ozono, sobre los koalas, sobre Irak y sobre Afganistán. Tal vez, un niño de hoy no sepa qué son exactamente las células madre, pero las ha escuchado nombrar, mientras que en mi época de eso no hablaba siquiera la profesora de ciencias naturales. Entonces, ¿de qué sirven hoy los profesores?

He dicho que el estudiante dijo una verdad a medias, porque ante todo un docente, además de informar, debe formar. Lo que hace que una clase sea una buena clase no es que se transmitan datos y datos, sino que se establezca un diálogo constante, una confrontación de opiniones, una discusión sobre lo que se aprende en la escuela y lo que viene de afuera. Es cierto que lo que ocurre en Irak lo dice la televisión, pero por qué algo ocurre siempre ahí, desde la época de la civilización mesopotámica, y no en Groenlandia, es algo que sólo lo puede decir la escuela. Y si alguien objetase que a veces también hay personas autorizadas en Porta a Porta (programa televisivo italiano de análisis de temas de actualidad), es la escuela quien debe discutir Porta a Porta. Los medios de difusión masivos informan sobre muchas cosas y también transmiten valores, pero la escuela debe saber discutir la manera en la que los transmiten, y evaluar el tono y la fuerza de argumentación de lo que aparecen en diarios, revistas y televisión. Y además, hace falta verificar la información que transmiten los medios: por ejemplo, ¿quién sino un docente puede corregir la pronunciación errónea del inglés que cada uno cree haber aprendido de la televisión?

Pero el estudiante no le estaba diciendo al profesor que ya no lo necesitaba porque ahora existían la radio y la televisión para decirle dónde está Tombuctú o lo que se discute sobre la fusión fría, es decir, no le estaba diciendo que su rol era cuestionado por discursos aislados, que circulan de manera casual y desordenado cada día en diversos medios -que sepamos mucho sobre Irak y poco sobre Siria depende de la buena o mala voluntad de Bush. El estudiante estaba diciéndole que hoy existe Internet, la Gran Madre de todas las enciclopedias, donde se puede encontrar Siria, la fusión fría, la guerra de los treinta años y la discusión infinita sobre el más alto de los números impares. Le estaba diciendo que la información que Internet pone a su disposición es inmensamente más amplia e incluso más profunda que aquella de la que dispone el profesor. Y omitía un punto importante: que Internet le dice "casi todo", salvo cómo buscar, filtrar, seleccionar, aceptar o rechazar toda esa información.

Almacenar nueva información, cuando se tiene buena memoria, es algo de lo que todo el mundo es capaz. Pero decidir qué es lo que vale la pena recordar y qué no es un arte sutil. Esa es la diferencia entre los que han cursado estudios regularmente (aunque sea mal) y los autodidactas (aunque sean geniales).

El problema dramático es que por cierto a veces ni siquiera el profesor sabe enseñar el arte de la selección, al menos no en cada capítulo del saber. Pero por lo menos sabe que debería saberlo, y si no sabe dar instrucciones precisas sobre cómo seleccionar, por lo menos puede ofrecerse como ejemplo, mostrando a alguien que se esfuerza por comparar y juzgar cada vez todo aquello que Internet pone a su disposición. Y también puede poner cotidianamente en escena el intento de reorganizar sistemáticamente lo que Internet le transmite en orden alfabético, diciendo que existen Tamerlán y monocotiledóneas pero no la relación sistemática entre estas dos nociones.

El sentido de esa relación sólo puede ofrecerlo la escuela, y si no sabe cómo tendrá que equiparse para hacerlo. Si no es así, las tres I de Internet, Inglés e Instrucción seguirán siendo solamente la primera parte de un rebuzno de asno que no asciende al cielo.

(Traducción: Mirta Rosenberg)
La Nacion/L'Espresso
(Distributed by The New York Times Syndicate).

27 de diciembre de 2014

Juan García Ponce

 
Hoy, hace once años, falleció Juan García Ponce. Lo recordamos siempre con admiración y mucho cariño. Un fragmento del discurso leído por de RH. Moreno-Durán en el homenaje al autor al recibir el Premio de Literatura Latinoamericana y del caribe Juan Rulfo: "Creo que la amistad es el único espacio del alma donde una sola persona se vuelve multitud gracias a esa forma de devoción que es la complicidad. Desde ese espacio, querido Juan García Ponce, quiero ahora, en tu compañía y en tu honor, brindar por esa otra forma de absoluta entrega que es el arte. Porque sólo el arte en sus múltiples manifestaciones nos salva de la degradación con que a diario nos golpea la realidad".